He vivido en este reino que tampoco es el mío
muchos más años
de los que vivió el maestro
y no me han subido al Gólgota
aún los soldados de la bestia
como lo han hecho ya con muchos
de los adeptos de aquél
y de simples curiosos como yó
intrigados nada más por la retórica
del verbo que se hizo carne y viceversa
Tantos se dejan atrapar
mansamente
como hizo el maestro
y replican valientemente y sabia,
sin exabruptos
a los jueces
antes de cargar su propia cruz
hacia el suplicio
y perdonar a los torturadores
En cambio yó
hice todo lo posible por escapar.
En los retenes militares
renegué de conocerle para poder pasar al otro lado.
Me libré de la cruz y los tormentos
y los lanzazos en los costados
de los escupitajos en pleno rostro
de la soberbia de la policía
de los lúgubres calabozos
Mas demasiado se sabe que en tales lides
no existe ”vuelta atrás”
así que
los que una vez anduvieron en las prédicas
quedaron para siempre maculados,
aunque se arrepientan
aunque traicionen
aunque se postren de hinojos
aunque renieguen, abjuren y vuelvan a jurar,
aunque se presten a una paz de mentiras,
nada les redimirá jamás
ante el enemigo...
Sé que tarde o temprano vendrán
los crucificadores
a por mí, definitivamente,
no atenderán de mis reniegos
me impondrán la cruz de la que tantas veces he escapado,
me llevarán al Gólgota irremisiblemente
despúes de las torturas
y que me haya besado el Judas más cercano
Sea! Aquí os espero!
Haré un supremo esfuerzo.
Acudiré al auxilio de los dioses
a que me den la fuerza necesaria
para esta vez no escapar y evitaros!
söndag 8 februari 2009
La reencarnación de Paola
La felicidad no existe.
La felicidad es tenue ilusión humana…
En un día de fiesta te marchaste
de tu capullo de crisálida
convertida en mariposa etérea,
transformada en haz de recuerdos frágiles;
y me dejaste a mí y a ellos
sin tí ante la inmensidad de la nada
desolados,
desnudos,
a la interperie en pleno invierno
Deseo que exista reencarnación
Paola
para que tu ausencia no sea absoluta
y que tu adiós no sea imperecedero.
Luego me pregunto en el agobio:
reencarnarías Paola
en una bella mujer
erguida y animosa como fuiste siempre?
O tomarías cuerpo
en una niña pálida
desnutrida y huérfana como las niñas de la tierra mía?
Al fin, me resigno y determino:
regresa a nosotros de nuevo, Paola!
Toma cuerpo otra vez
como una vez dijiste que lo harías
en un pájaro, una flor,
abeja, mariposa, ruiseñor,
o aún mejor, en una niña cualquiera.
La felicidad es tenue ilusión humana…
En un día de fiesta te marchaste
de tu capullo de crisálida
convertida en mariposa etérea,
transformada en haz de recuerdos frágiles;
y me dejaste a mí y a ellos
sin tí ante la inmensidad de la nada
desolados,
desnudos,
a la interperie en pleno invierno
Deseo que exista reencarnación
Paola
para que tu ausencia no sea absoluta
y que tu adiós no sea imperecedero.
Luego me pregunto en el agobio:
reencarnarías Paola
en una bella mujer
erguida y animosa como fuiste siempre?
O tomarías cuerpo
en una niña pálida
desnutrida y huérfana como las niñas de la tierra mía?
Al fin, me resigno y determino:
regresa a nosotros de nuevo, Paola!
Toma cuerpo otra vez
como una vez dijiste que lo harías
en un pájaro, una flor,
abeja, mariposa, ruiseñor,
o aún mejor, en una niña cualquiera.
torsdag 5 februari 2009
Al final del estío
Han habido muchos niños
tras las bayas escarlatas
trepando tallo arriba
a la copa del cerezo;
mucha fiesta han encendido
para dar calor al estío;
pájaros y chiquillos
compartieron rica miel
Ha sido inevitable
enmedio de la algarabía
el crujir de ramas rotas,
alfombrándose las hojas
entre céspedes, cardos y campanillas
Al final los bribonzuelos
han saltado del árbol
uno a uno. Buscan por el suelo
lanzan al aire voces
estruendosas carcajadas…
y huyen a grandes zancadas
por las veredas del atardecido…
Queda atrás el cerezo
solitario sobre el páramo,
talvez
entristecido,
no por el dolor de las heridas
ni por los frutos cogidos,
sino porque
al quedar sus ramas sin bayas
pasarán los niños de largo
y los pájaros se irán volandomucho más allá de su talla…
tras las bayas escarlatas
trepando tallo arriba
a la copa del cerezo;
mucha fiesta han encendido
para dar calor al estío;
pájaros y chiquillos
compartieron rica miel
Ha sido inevitable
enmedio de la algarabía
el crujir de ramas rotas,
alfombrándose las hojas
entre céspedes, cardos y campanillas
Al final los bribonzuelos
han saltado del árbol
uno a uno. Buscan por el suelo
lanzan al aire voces
estruendosas carcajadas…
y huyen a grandes zancadas
por las veredas del atardecido…
Queda atrás el cerezo
solitario sobre el páramo,
talvez
entristecido,
no por el dolor de las heridas
ni por los frutos cogidos,
sino porque
al quedar sus ramas sin bayas
pasarán los niños de largo
y los pájaros se irán volandomucho más allá de su talla…
La noche y Samina
Un meteoro ha partido
la noche profunda y negra,
después me acosa el recuerdo
de la cabellera negra de Samina Rahman
que también
es una noche negra
cortada por haces de luz...
Abriose el inmenso carmesí de sus labios,
asomó tímidamente
un destello de fuego
entre los dientes
para explicar
un silogismo antropológico
que desmistificaba el idioma sánscrito
como solía hacerlo
durante las tardes
en que la acosé yo
con disquisiciones
acerca de la presunta geografía
donde se desparramó
la raíz finisecular
de las oleadas indhi
que llevaban en su bagaje
ademas de las primeras amalgamas,
el secreto de
someter el indómito pájaro de la mente
a la jaula sutil de la simbología
Completamente asombrada
abrió sus ojos enormes
que quedaron
como dos lunas oscuras
en una alborada de celajes
y pestañas azabaches
Fulguró una perla diminuta
Justo al centro
del valle que se dibuja
entre las ondulaciones
del pabellón izquierdo de su nariz
Pasábamos bajo la farola
donde un día se detuvo para decir
que era casada,
y talvez feliz
para tomar con toda naturalidad
el lugar que suele
cuando bajamos la callejuela estrecha.
Son tardes de octubre
El viento bate con fuerza
vuelve a destellar esa perla
como un astro prendido
de un universo imposible
color del bronce envejecido
que mientras habla, predice la vigencia
de la cosmología Vishnú
y la inmortalidad del Ganges.
la noche profunda y negra,
después me acosa el recuerdo
de la cabellera negra de Samina Rahman
que también
es una noche negra
cortada por haces de luz...
Abriose el inmenso carmesí de sus labios,
asomó tímidamente
un destello de fuego
entre los dientes
para explicar
un silogismo antropológico
que desmistificaba el idioma sánscrito
como solía hacerlo
durante las tardes
en que la acosé yo
con disquisiciones
acerca de la presunta geografía
donde se desparramó
la raíz finisecular
de las oleadas indhi
que llevaban en su bagaje
ademas de las primeras amalgamas,
el secreto de
someter el indómito pájaro de la mente
a la jaula sutil de la simbología
Completamente asombrada
abrió sus ojos enormes
que quedaron
como dos lunas oscuras
en una alborada de celajes
y pestañas azabaches
Fulguró una perla diminuta
Justo al centro
del valle que se dibuja
entre las ondulaciones
del pabellón izquierdo de su nariz
Pasábamos bajo la farola
donde un día se detuvo para decir
que era casada,
y talvez feliz
para tomar con toda naturalidad
el lugar que suele
cuando bajamos la callejuela estrecha.
Son tardes de octubre
El viento bate con fuerza
vuelve a destellar esa perla
como un astro prendido
de un universo imposible
color del bronce envejecido
que mientras habla, predice la vigencia
de la cosmología Vishnú
y la inmortalidad del Ganges.
tisdag 3 februari 2009
Nocturno del tugurio
Algunas luces hay
y titilan afuera
extrañas constelaciones;
sin embargo la noche es oscura
y el tugurio no duerme
sólo dormita en él
un hervor de conciencias
contenidas
Apartadas viven de todo derecho,
segregadas, para que pueda lozanar
la tez rubicunda de los poderosos
Son decisivas las voces
todas juntas en un solo haz;
mas no saben donde ir,
aturdidas
como cardúmenes de aluminas
a merced
de las fauces de los cetáceos
Disolutass las almas por ignorar
el fuego que nace del abecedario,
seducidas por la concupiscencia
de los abruptos rincones
del establecimiento;
les paraliza el temor
que la fragilidad
de las cadenas que les esclavizan
sea cierta…
Dormita bajo la noche
y una caparazón de láminas y cartones,
un hervor de conciencias contenidas.
y titilan afuera
extrañas constelaciones;
sin embargo la noche es oscura
y el tugurio no duerme
sólo dormita en él
un hervor de conciencias
contenidas
Apartadas viven de todo derecho,
segregadas, para que pueda lozanar
la tez rubicunda de los poderosos
Son decisivas las voces
todas juntas en un solo haz;
mas no saben donde ir,
aturdidas
como cardúmenes de aluminas
a merced
de las fauces de los cetáceos
Disolutass las almas por ignorar
el fuego que nace del abecedario,
seducidas por la concupiscencia
de los abruptos rincones
del establecimiento;
les paraliza el temor
que la fragilidad
de las cadenas que les esclavizan
sea cierta…
Dormita bajo la noche
y una caparazón de láminas y cartones,
un hervor de conciencias contenidas.
Los quizá del adiós de Catalina Leitez
(Catalina Leitez retorna de Suecia a Uruguay)
…Es que ya te has saciado de recorrer el mundo, Catalina Leitez?
para que nos sorprendas con la noticia
que regresas al cobijo de tu patria
a buscar otra vez aquel horizonte
cercenado por Cuchilla Grande,
vigilado por la serranía de Las Animas,
recorrido por el Río Negro.
Geografía dibujada por el de la Plata.
Territorios amamantados
por los afluentes del gran Uruguay
Hasta los márgenes del polo norte
llegaste transformada.
Incansable peregrina
buscando la paz desde el sur profundo
convertida en nómada
sólo porque se exigió justicia
para las Américas,
porque se denunció el crímen
de los que levantan palacios
con el hambre de los obreros,
porque se repudió el fuero militar
trastocado en asesino
Sólo porque tenías amigos comunistas
sufrieron persecusión tus hijos
por donde quiera que fueron
Y ahora,
quizás porque te has dado cuenta
que en todo el mundo matan a los hombres
justos como Olof Palme,
regresas
O talvez porque te das cuenta
que la lucha del pueblo obligó
a concentrarse a los milicos en sus cuarteles,
y piensas que al fin y al cabo
es un pequeño paso adelante,
te regresas.
Quizá porque extrañas demasiado
la playa de Los Pocitos
o La Atlántida
o Punta del Este,
famosa desde la visita del Che Guevara,
o los hermosos gajos de la vid en Canelones;
Quizás porque añoras Montevideo
Quién podría saber los motivos verdaderos
que te llevan de nuevo a la patria?
Es posible que sea alguna renovada compasión
por el vacío que dejaron en la tierra los Charrúas
los Guaraníes,
los Chanás, los Guayanás,
para que pudieran caber
sobre las riberas del río Uruguay
españoles, portugueses
italianos, alemanes…
la depredación del vientre
de la madre tierra
O puede ser que
habiendo llegado
hasta los confines del mundo
recorriéndolo como lo hizo
Diógenes Laercio,
en busca de la justicia
con una luz en la mano;
y quizá
al revelarse en la práctica
la inutilidad de esa búsqueda;
te has dado cuenta
que la justicia no se busca;
se construye…
A tal grado
que he llegado a sospechar
que tú, Catalina Leitez
viuda de Guerra,
quizá
regresas a la patria
a que recuerden
los que quieran oír, que un buen día
por fin será echado a andar
de una vez y para siempre, el sueño
que soñó José Gervacio Artigas
y que volvió a soñar Raúl Sendic
para todas las gentes
de aquí y más allá de las riberas
del río Negro, del gran Uruguay
y de más allá
incluso, del Río de la Plata.
…Es que ya te has saciado de recorrer el mundo, Catalina Leitez?
para que nos sorprendas con la noticia
que regresas al cobijo de tu patria
a buscar otra vez aquel horizonte
cercenado por Cuchilla Grande,
vigilado por la serranía de Las Animas,
recorrido por el Río Negro.
Geografía dibujada por el de la Plata.
Territorios amamantados
por los afluentes del gran Uruguay
Hasta los márgenes del polo norte
llegaste transformada.
Incansable peregrina
buscando la paz desde el sur profundo
convertida en nómada
sólo porque se exigió justicia
para las Américas,
porque se denunció el crímen
de los que levantan palacios
con el hambre de los obreros,
porque se repudió el fuero militar
trastocado en asesino
Sólo porque tenías amigos comunistas
sufrieron persecusión tus hijos
por donde quiera que fueron
Y ahora,
quizás porque te has dado cuenta
que en todo el mundo matan a los hombres
justos como Olof Palme,
regresas
O talvez porque te das cuenta
que la lucha del pueblo obligó
a concentrarse a los milicos en sus cuarteles,
y piensas que al fin y al cabo
es un pequeño paso adelante,
te regresas.
Quizá porque extrañas demasiado
la playa de Los Pocitos
o La Atlántida
o Punta del Este,
famosa desde la visita del Che Guevara,
o los hermosos gajos de la vid en Canelones;
Quizás porque añoras Montevideo
Quién podría saber los motivos verdaderos
que te llevan de nuevo a la patria?
Es posible que sea alguna renovada compasión
por el vacío que dejaron en la tierra los Charrúas
los Guaraníes,
los Chanás, los Guayanás,
para que pudieran caber
sobre las riberas del río Uruguay
españoles, portugueses
italianos, alemanes…
la depredación del vientre
de la madre tierra
O puede ser que
habiendo llegado
hasta los confines del mundo
recorriéndolo como lo hizo
Diógenes Laercio,
en busca de la justicia
con una luz en la mano;
y quizá
al revelarse en la práctica
la inutilidad de esa búsqueda;
te has dado cuenta
que la justicia no se busca;
se construye…
A tal grado
que he llegado a sospechar
que tú, Catalina Leitez
viuda de Guerra,
quizá
regresas a la patria
a que recuerden
los que quieran oír, que un buen día
por fin será echado a andar
de una vez y para siempre, el sueño
que soñó José Gervacio Artigas
y que volvió a soñar Raúl Sendic
para todas las gentes
de aquí y más allá de las riberas
del río Negro, del gran Uruguay
y de más allá
incluso, del Río de la Plata.
måndag 2 februari 2009
La duda
...Otras veces quise seguir
la huella que fue quedando
tras los pasos de Zaratustra,
pero me inducía al odio de mis connacionales.
Ante él era pueblo de homicidas...:
unos necesitaban
mandar a matar para atesorar,
y aferrarse al poder,
otros cobraban un jornal
por matar,
otros trabajaban por justificar
el crimen
otros ganábanse el pan absolviendo
el crimen
(absolución juridica; absolución espiritual),
muchos otros
callaron siempre
ante la presencia del criminal;
los más porque dejábanse matar
sin maldecir al asesino
y sin incitar a la rebelión
a los que quedaban
Los de la peor especie
mataban poetas
porque intuían
en si mismos
un aciago destino
de gorriones del alpiste...
Ante él
sólo una minoría
fueron justos.
Avanzaban cantando:
"…hasta que se entierre la última sombra
no hay orden de descansar…" (*)
Yo?...
…después de transcurridas
muchas noches insomes,
insondables y frías;
en la última de ellas
a medida que el sol
asomábase a la línea azul del horizonte
fuí cayendo en la cuenta que
había en mí también arraigado
la duda de seguir
la huella que fue quedando
tras los pasos de Zaratustra.
(*): Quilapayún
la huella que fue quedando
tras los pasos de Zaratustra,
pero me inducía al odio de mis connacionales.
Ante él era pueblo de homicidas...:
unos necesitaban
mandar a matar para atesorar,
y aferrarse al poder,
otros cobraban un jornal
por matar,
otros trabajaban por justificar
el crimen
otros ganábanse el pan absolviendo
el crimen
(absolución juridica; absolución espiritual),
muchos otros
callaron siempre
ante la presencia del criminal;
los más porque dejábanse matar
sin maldecir al asesino
y sin incitar a la rebelión
a los que quedaban
Los de la peor especie
mataban poetas
porque intuían
en si mismos
un aciago destino
de gorriones del alpiste...
Ante él
sólo una minoría
fueron justos.
Avanzaban cantando:
"…hasta que se entierre la última sombra
no hay orden de descansar…" (*)
Yo?...
…después de transcurridas
muchas noches insomes,
insondables y frías;
en la última de ellas
a medida que el sol
asomábase a la línea azul del horizonte
fuí cayendo en la cuenta que
había en mí también arraigado
la duda de seguir
la huella que fue quedando
tras los pasos de Zaratustra.
(*): Quilapayún
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